Y ya de paso un abrazo pa mi amigo Esteban, viajero empedernido, que a estas horas debe estar pateándose Damasco.
Pués eso, te mando algunas “rutillas” y mis impresiones sobre Siria y Jordania, países que normalmente se visitan juntos, no sólo por su dimensión, sino porque además de que te puedes mover por ellos con bastante facilidad, no son demasiados grandes y los lugares de interés están bastante definidos. Recomendar sitios para viajar o lugares para ver es complicado por la subjetividad que implica, ya que cada uno de nosotros buscamos en los viajes cosas diferentes. Y ademas, el mejor viaje siempre es el próximo.
Yo hice Madrid – Aman en vuelo directo y a partir de ahí comencé el viaje mochila al hombro. Como hago siempre me estudié los lugares que me podrían interesar, vacunas si fuesen necesarias, medios de transporte, precios, horarios, hoteles, seguridad, posibles problemas con los que me podía encontrar a la hora de cruzar fronteras, vacunas, etc.….vamos, la rutina de siempre! El visado para Siria lo obtuve en Madrid, aunque no hay problema si son bastante rigurosos para expedirlo; el de entrada a Jordania se puede conseguir en el propio aeropuerto de Amman. Pero una cosa importante, si tienes previsto ir a Israel no puedes tener en el pasaporte visado de Siria, Líbano, Irán, Irak, etc.…y a la inversa. Por ello, cuando vas a Israel te preguntan al pasar el control de aduana si quieres o no que te pongan sello de entrada; si te lo ponen ya quedará constancia en tu pasaporte y ello te impedirá entrada en cualquier país árabe.
Jordania es un país bastante seguro, también lo es Siria y puedes moverte sin problemas utilizando el transporte público, “el mismo que utilizan los de allí”. La gente es amable, cercana, y siempre están dispuestos a ayudarte. Amman, como ciudad, no me sedujo demasiado, si su ciudadela, el teatro romano (impresionante) y la Mezquita de Hussein. Al norte, a unos 50Km puedes ir a Jerash, monumental, con calles con columnas, teatros, baños y plazas con arcos.
Otro sitio de obligada visita, pero que me decepcionó bastante, es el Mar Muerto. Es el punto mas bajo de la tierra (395 mts bajo el nivel del mar) y a el llegan las aguas del río Jordan. Al mar muerto, que en realidad es un lago sin vida animal, la gente va buscando las “propiedades medicinales” de sus lodos y comprobar como y no te hundes. Aunque hay balnearios, al ambiente es bastante pringoso, el calor es asfixiante y no te puedes ni bañar, ni nadar, ni casi sumergirte, así que es un sitio ideal para hacer un poco el cabra y probar la sensación de flotar, que es como si te intentaras sumergir en aceite. Te escuece hasta el alma, ya que si te has afeitado o tienes alguna pequeña herida o arañazo te irrita un montón por la alta concentración de sales que tiene el lago. Y entre el reflejo del sol, si lo hace, y el agua que te salpica en los ojos sales hecho un cromo….pero hay que ir. Puedes coger un minibus desde Amman, salen a partir de primera hora de la mañana y regresan a medio día. Los minibuses, o sea, furgonetas con mas años que un bosque, salen cuando se llenan de gente, el conductor vocea continuamente el lugar de destino, pagas, te subes, y cuando esta completo sale sin hora fija.
En el sur de la capital, a unos 270 Km. esta Petra, que la fue la capital del gran reino árabe del desierto y donde los nabateos aprovechando el entorno natural hicieron algo sobrenatural, tanto la ciudad como el Siq, recorrido de unos dos Km. por el desfiladero que los puedes hacer andando, son sobrecogedores. Después de recorrer y serpentear un sinfín de recodos llegas al Jaznah o al Tesoro, para entendernos, donde llego Harrison Ford en Indiana Jones. Petra es una “ciudad completa”, con toda la infraestructura de un asentamiento de la época, templos, monte del sacrificio (merece la pena subir aunque sea una paliza), teatro, viviendas, tumbas excavadas en la roca. Lo normal es que pases allí todo el día, abrasado de calor y viendo como el color de la piedra de va cambiando a lo largo del día. Hay cinco recorridos diferentes y la puedes ver en uno dos días. Eso sí, en Petra no hay hoteles, debes quedarte a hacer noche en el pueblo de Wadi Musa, donde además no hay demasiados lugares para dormir; a mi me costó bastante encontrar alojamiento ya que el pueblo es muy pequeño y Petra atrae mucho turismo. De hecho conmigo venían dos japoneses que también iban por libre, mochila al hombro y después de estar yo ya alojado me los encontré por el deambulando por el pueblo buscando sitio donde albergarse. Creo que si hay que elegir 10 sitios del mundo para ir Petra está entre ellos.
También de obligada visita es el desierto de Wadi Rum. Llegas a través de una carretera que atraviesa el desierto, viene de Petra, llega a Aqaba y se desvía hasta Wadi Rum. Puedes parar en Aqaba y desde allí organizarte la visita a Wadi Rum. La carretera está bien, pero es peligrosa ya que es la única ruta para camiones de gran tonelaje que llevan mercancías hasta Irak, Siria y Arabia Saudí, pero compensa por ver el desierto rojo. Ningún desierto es igual “ pero este es diferente” , con montañas de arena de mil colores, cimas ( algunas de mas de 1700 mts), valles y caprichos de la naturaleza en forma de arcos horadados por la acción del viento, con acantilados de granito y arena. En Wadi Rum porque en el se forjó la leyenda de Laurence de Arabia, que se estableció en él durante la gran revuelta árabe del 17. Hay aldeas con beduinos, tiendas cubiertas con piel de cabra, pozos y familias enteras viviendo en y del desierto. La mejor forma de conocerlo es contactar con alguien del lugar para que te lleve en un 4 x 4 a recorrerlo. Yo negocie el día completo con un beduino amable, simpático, que hablaba ingles y que como decía el “amaba el desierto por encima de todas las cosas”. Desde poco después de amanecer basta que se fue el sol estuve recorriéndolo con el y con su hijo en un todo terreno destartalado, mas que calentarse hervía, había que echarle agua y ayudarle a salir de las dunas. Disfrutaba enseñando su desierto llegando incluso a dejarme conducir un buen rato.
Al final casi todo el mundo termina en Aqaba, que es el único puerto marítimo de Jordania, situado en el mar Rojo. Toda la costa esta llena de arrecifes coralinos y es quizá el mejor paraíso de buceo del mundo, eso dicen, porque yo de buceo nada de nada. Pero no hace falta saber bucear, alquilas unas aletas, un snorkel y a dos metros de profundidad pasas a otra dimensión, entras un espectáculo multicolor, anémonas y cientos de especies junto a ti que solo ves en los documentales de la 2 o en los antiguos programas de Cousteau.
Siria es otra historia.
En Damasco (me gustó más que Amman) hay que ver las murallas y las puertas de la ciudad antigua, la ciudadela, el zoco de al Hamadilla que es un autentico caos de comercios con los vendedores gritando sus productos (pero me gustó mas el zoco de Alepo), la mezquita Omeya, el mausoleo de Saladino, el palacio Azem y varias madrasas. También junto a la mezquita Omeya hay Jann (almacenes donde los comerciantes guardaban sus mercancías y también eran usadas como posadas) y Hammams, baños públicos.
Palmira en mitad del desierto es increíblemente llamativa, y con toda una historia épica detrás pues Zenobia, que sustituyo en el poder a su marido que fue asesinado, junto con su hijo se proclamaron augustos echándole un pulso a Roma. Aureliano quiso someter a Palmira y Zenobia que se hizo fuerte terminó con la paciencia del emperador, siendo condenada a muerte. Palmira fue en su época la ciudad más rica e independiente de las ciudades caravaneras. Las ruinas desprenden magia y la vida de la época. No se puede, ni se debe comparar, pero he vuelto de Irán he visto Persépolis y me quedo con Palmira sin duda alguna.
Alepo
tiene una ciudadela sobre una colina a 40 metros de altura, espectacular, mercados cubiertos y quizá el zoco mas llamativo de todos los países árabes que conozco, no hay comparación alguna con el famoso Kan el Kalili del Cairo que se ha convertido en un centro comercial. El Zoco de Alepo te traslada de inmediato a la Ruta de la Seda, a los Caravasares, a los comerciantes del desierto, a caravanas de camellos y comerciantes de especias.
Hamma está unos 150 Km. de Alepo y es famosa por sus norias sobre el río. Es cuestión de ir caminado siguiendo el curso del río y ver encuentras con norias de mas de 20 de diámetro, con los cangilones recogiendo el agua y la madera crujiendo todo el día y escuchándose durante el silencio de la noche; es la banda sonora de la ciudad. Hay una gran mezquita de forma octogonal y balconada de madera y caravasares.
El Crack de los Caballeros. Está en el pueblo de Honsn a 41 Km. de Homs y era punto estratégico de la ruta de peregrinación de los caballeros desde Europa a Tierra santa, es un castillo Cruzado que amplió la Orden Hospitalaria. Fastuoso. La mejor forma de ir es en microbus desde el pueblo. Por cierto, dentro del castillo me encontré a un sirio que vivía en Granada y es guitarrista flamenco, sobra decir que después nos fuimos juntos a comer.
…y algo curioso, a 45 Km. de Damasco se encuentra Maalula, que es el único lugar del mundo donde sus habitantes hablan el idioma de Cristo, el arameo.